1. Comprueba tu correo en haveibeenpwned.com
Entra en haveibeenpwned.com, una web fiable y gratuita que indica si tu dirección de correo ha aparecido en alguna filtración de datos conocida. Introduce tu email y pulsa en el botón de búsqueda: si aparece en algún listado, significa que en algún momento esa dirección (y posiblemente su contraseña) quedó expuesta y conviene extremar las precauciones.
2. Revisa la actividad reciente y los dispositivos conectados
En los ajustes de seguridad de tu proveedor de correo, busca la opción "actividad de la cuenta" o "dispositivos donde has iniciado sesión". Repasa la lista y comprueba que reconoces todos los dispositivos y ubicaciones que aparecen. Si ves un acceso desde un lugar donde no has estado o un dispositivo que no es tuyo, es una señal clara de que alguien más ha entrado en tu cuenta.
3. Busca correos enviados que tú no escribiste
Abre la carpeta de enviados y repasa los últimos mensajes. Si encuentras correos que no recuerdas haber escrito, sobre todo si van dirigidos a tus contactos con enlaces o adjuntos extraños, es muy probable que tu cuenta esté comprometida y se esté usando para propagar el ataque.
4. Comprueba si hay reglas de reenvío automático no autorizadas
Algunos atacantes configuran el reenvío silencioso de tus correos a otra dirección para seguir leyendo tus mensajes aunque cambies la contraseña. Entra en los ajustes de tu correo y revisa los apartados de "reenvío", "filtros" o "reglas" para comprobar que no hay ninguna regla que no hayas creado tú, y elimínala si la encuentras.
5. Si confirmas el hackeo
Si tras estas comprobaciones tienes claro que tu cuenta ha sido comprometida, actúa cuanto antes:
- Cambia la contraseña inmediatamente desde un dispositivo de confianza.
- Activa la verificación en dos pasos para que, aunque alguien conozca tu contraseña, no pueda entrar sin el código de tu teléfono.
- Revisa de nuevo dispositivos conectados y reglas de reenvío para asegurarte de que el acceso del atacante ha quedado cerrado.