1. Por qué el Smart TV va cada vez más lenta con las apps
Aunque la imagen se vea perfecta en 4K, por dentro una Smart TV suele llevar un procesador y una memoria RAM bastante más modestos que los de un móvil de gama media, y muy inferiores a los de un ordenador. Los fabricantes ajustan estos componentes al mínimo necesario para reproducir vídeo con fluidez, no para mover con soltura decenas de aplicaciones a la vez.
Con el paso de los meses (y los años) ese hardware limitado tiene que cargar con más peso: se instalan nuevas apps, cada actualización del sistema operativo suele ser más pesada que la anterior, y la caché y los datos temporales de aplicaciones como las de streaming van creciendo sin que te des cuenta. El resultado es que la tele tarda cada vez más en abrir las apps, se queda pillada en la pantalla de carga o incluso se reinicia sola de vez en cuando.
2. Reinicia la tele por completo y borra la caché de las apps
El primer paso, y el que soluciona más casos de lo que parece, es un reinicio completo de verdad. Apagar la tele con el mando no vacía la memoria que queda ocupada por procesos que se han quedado a medias: para hacerlo bien, apaga la televisión, desenchúfala de la corriente y espera al menos 30 segundos antes de volver a enchufarla. Ese tiempo permite que se descarguen los componentes internos y el sistema arranque limpio.
Si después del reinicio sigue habiendo una o dos apps concretas que van especialmente lentas o se cuelgan, entra en Ajustes > Apps (el nombre exacto varía según el fabricante), selecciona esa aplicación y busca la opción para borrar su caché y, si hace falta, también sus datos. Esto obliga a la app a "empezar de cero" y suele eliminar archivos temporales corruptos o mal descargados que son los que provocan los cuelgues.
Aprovecha también para comprobar si tu tele permite ver qué apps están abiertas en segundo plano (algunos modelos tienen un gestor de aplicaciones recientes, parecido al del móvil) y ciérralas si no las estás usando. Cuantas menos apps compartan la poca memoria disponible, más fluido va todo.
3. Desinstala lo que no uses y mantén el software actualizado
Cada app instalada, aunque no la abras nunca, suele dejar procesos, cachés y actualizaciones automáticas funcionando de fondo, y ocupa espacio en un almacenamiento que en muchas Smart TV es bastante reducido. Repasa el menú de aplicaciones y desinstala aquellas que ya no uses: pruebas que hiciste en su día, apps duplicadas de servicios que ya no tienes contratados, juegos que no has vuelto a abrir, etc.
Comprueba también que el firmware o software del sistema de la tele esté actualizado a la última versión disponible, entrando en el apartado de ajustes que suele llamarse "Actualización de software" o "Acerca de". Los fabricantes suelen incluir en estas actualizaciones mejoras de rendimiento y correcciones específicas para que las apps de streaming vayan más fluidas, además de parches de seguridad.
4. Cuándo compensa usar un dispositivo externo por HDMI
Si tu Smart TV tiene ya unos cuantos años, es posible que ni reiniciando, ni borrando caché, ni desinstalando apps notes una mejora suficiente: el hardware interno simplemente se ha quedado corto para las versiones actuales de las apps de streaming, cada vez más exigentes. En ese caso, no hace falta comprar un televisor nuevo entero.
Un reproductor externo conectado a uno de los puertos HDMI de la tele, del tipo Chromecast, Fire TV Stick o Apple TV, lleva su propio procesador y memoria, normalmente bastante más modernos que los del sistema operativo integrado en la televisión. Además, estos dispositivos suelen recibir actualizaciones de software durante más años que la Smart TV en la que van conectados. Es una forma económica de tener apps rápidas y actualizadas sin renovar todo el televisor.