1. Demasiadas apps abiertas en segundo plano
Juegos exigentes, videollamadas largas o varias apps de navegación GPS a la vez fuerzan al procesador y generan calor. Cierra las apps que no estés usando y comprueba en Ajustes → Batería qué apps consumen más en las últimas 24 horas.
2. Cargar el móvil mientras se usa
Usar el móvil intensamente (jugar, ver vídeos) mientras se carga genera más calor que cualquier otra situación, porque la batería recibe y entrega energía al mismo tiempo. Si notas mucho calor, deja de usarlo mientras carga.
3. Uso directo bajo el sol
La exposición directa al sol, sobre todo en verano, puede hacer que el móvil se caliente rápidamente y muestre un aviso de temperatura. Aléjalo de la luz solar directa y deja que se enfríe antes de seguir usándolo.
4. Fundas gruesas que no disipan el calor
Algunas fundas, especialmente las más gruesas o con soporte para batería externa, dificultan que el calor se disipe. Si notas calentamiento frecuente, prueba a quitar la funda mientras cargas el móvil o juegas.
5. Batería en mal estado
Con el tiempo, las baterías pierden eficiencia y generan más calor de lo normal incluso con un uso ligero. Revisa el estado de la batería en Ajustes (en iPhone: Batería → Estado de la batería; en Android varía según el fabricante).
6. Cuándo debe preocuparte
Un móvil templado durante el uso intenso es normal. Debes prestar atención si:
- Se calienta mucho incluso sin usarlo (en reposo).
- Se apaga solo por temperatura.
- La carcasa se hincha o deforma.
- La batería se agota mucho más rápido de lo habitual.