1. Se desconecta o hay que reiniciarlo con frecuencia
Si notas que la conexión se cae varias veces por semana, que algunos dispositivos "se salen" del wifi sin motivo aparente o que tienes que apagar y encender el router casi a diario para que vuelva a ir bien, no es normal. Un reinicio ocasional no es preocupante, pero si se ha convertido en una rutina, suele ser señal de que el hardware interno del router está fallando o no da más de sí, y no de un problema puntual de la línea.
2. Solo tiene wifi de 2.4 GHz, sin banda de 5 GHz
Los routers más antiguos solo emiten en la banda de 2.4 GHz. Es una banda que llega lejos y atraviesa bien las paredes, pero es bastante más lenta y se satura enseguida cuando hay varios dispositivos conectados a la vez. Si tu router no ofrece la opción de conectarte a una red de 5 GHz, estás limitando la velocidad real que puedes aprovechar en casa, por muy buena que sea la fibra contratada.
3. Tiene más de 5-6 años de antigüedad
La tecnología wifi avanza rápido. Un router de hace cinco o seis años probablemente todavía funciona con el estándar conocido como wifi 5, mientras que los modelos más recientes ya incorporan wifi 6, que reparte mucho mejor la conexión cuando hay muchos aparatos conectados a la vez (varios móviles, un ordenador, la Smart TV, cámaras o bombillas inteligentes). Cuantos más dispositivos conectados tengas en casa hoy en día, más se nota esa diferencia de generación.
4. No cubre bien toda la casa o se satura con varios dispositivos
Otra señal habitual es que la conexión vaya bien en el salón, donde está el router, pero llegue muy débil o directamente no llegue a otras habitaciones. Esto puede deberse a la ubicación del router, pero si ya lo has colocado en un punto central y elevado y el problema persiste, puede que su alcance simplemente se haya quedado corto para el tamaño de la vivienda.
Del mismo modo, si notas que todo va fluido con uno o dos dispositivos conectados pero se ralentiza en cuanto se suman varios móviles, la Smart TV y algún dispositivo de domótica, es un indicio de que el router no tiene capacidad suficiente para gestionar tantas conexiones simultáneas.
5. Cómo pedir el cambio o comprar uno propio
En la mayoría de los casos, el router que tienes en casa te lo ha proporcionado tu operadora sin coste adicional al contratar la línea. Si sospechas que se ha quedado anticuado, lo primero que puedes hacer es llamar o escribir al servicio de atención al cliente de tu operadora y pedir explícitamente un cambio o una mejora de equipo. Muchas compañías disponen de modelos más modernos para clientes con cierta antigüedad, aunque no siempre lo ofrecen de oficio.
Si tu operadora no te ofrece ninguna mejora, también puedes comprar un router propio compatible con tu tipo de conexión (fibra, ADSL o cable). En ese caso conviene confirmar antes con tu operadora qué datos de acceso necesitas para configurarlo tú mismo, ya que cada compañía gestiona este proceso de forma distinta.
6. Checklist: cuándo cambiarlo y cuándo no
Antes de decidirte, repasa esta lista para saber si el problema es realmente el router o si conviene mirar en otra dirección:
Sí merece la pena cambiarlo si:
- Se desconecta o necesitas reiniciarlo con frecuencia, incluso tras probar otras soluciones.
- Solo tiene banda de 2.4 GHz y notas que la velocidad baja mucho con varios dispositivos conectados.
- Tiene más de 5-6 años y en casa cada vez hay más aparatos conectados a la vez.
- La cobertura no llega bien a otras habitaciones aunque esté bien ubicado.
El problema puede ser otro, no el router, si:
- La velocidad es baja incluso conectando el ordenador al router con cable de red: en ese caso es la línea o la velocidad contratada, no el wifi.
- El router es reciente (menos de 2-3 años) y de un fabricante conocido, pero está mal ubicado o rodeado de interferencias.
- Solo falla en momentos puntuales de mucho uso general de internet en la zona, algo habitual a ciertas horas del día.