1. Ajusta el brillo y usa el brillo automático
La pantalla es uno de los componentes que más batería consume, y el brillo alto es de los mayores responsables. Baja el brillo manualmente siempre que puedas y activa el brillo automático para que se adapte a la luz ambiente sin que tengas que pensar en ello.
2. Cierra o limita las apps que se ejecutan en segundo plano
Algunas apps siguen consumiendo batería aunque no las estés usando, sobre todo si actualizan datos o usan la ubicación continuamente. Revisa en Ajustes → Batería qué apps consumen más y limita la actividad en segundo plano de las que no necesites que estén siempre activas.
3. Activa el modo ahorro de batería cuando lo necesites
El modo ahorro de batería reduce el consumo limitando tareas en segundo plano, animaciones y otros procesos secundarios. Actívalo cuando sepas que no vas a poder cargar el móvil en unas horas y notarás que el porcentaje baja mucho más despacio.
4. Desactiva bluetooth, ubicación y datos móviles cuando no los uses
Tener el bluetooth, la ubicación o los datos móviles activados de forma permanente hace que el móvil consuma batería buscando conexiones o actualizando tu posición constantemente. Desactívalos cuando no los necesites y actívalos solo cuando vayas a usarlos.
5. Mantén las apps y el sistema operativo actualizados
Las actualizaciones no solo traen novedades o corrigen fallos: suelen mejorar la eficiencia energética de las apps y del propio sistema. Revisa de vez en cuando si tienes actualizaciones pendientes e instálalas para aprovechar esas mejoras.
6. Evita las temperaturas extremas
El calor y el frío intensos degradan la batería más rápido y pueden hacer que rinda peor incluso a corto plazo. Evita dejar el móvil al sol, dentro de un coche cerrado o expuesto a temperaturas muy bajas durante mucho tiempo.